Blogia

M O Q A W A M A

¿QUÉ ES EL ISLAM TRADICIONAL? (I)

¿QUÉ ES EL ISLAM TRADICIONAL?[1]

Seyyed Husein Nasr
[2]

Si hace dos siglos un occidental –o para el caso, un confuciano chino o un hindú de la India– hubiera pretendido estudiar el Islam, no habría encontrado una única tradición islámica. Tal persona podría haber descubierto numerosas escuelas de pensamiento e interpretaciones jurídicas y teológicas, e incluso sectas que se mantenían separadas del cuerpo principal de la comunidad. Además, podría haber encontrado creencias y prácticas tanto ortodoxas como heterodoxas. Pero todo lo que pudiera haber observado –desde las palabras esotéricas de un maestro sufí a las sentencias jurídicas de un ‘âlim (sabio), desde las estrictas opiniones teológicas de un doctor hanbali [3] de Damasco hasta las afirmaciones poco equilibradas de algunas formas extremas de Shi‘ismo– pertenecería en mayor o menor grado a la tradición islámica, es decir, a ese único árbol de origen divino cuyas raíces son el Corán y el H adîz, y cuyo tronco y ramas constituyen el cuerpo de la tradición que ha crecido a partir de esas raíces a lo largo de unos catorce siglos en casi una cuarta parte de todo el mundo habitado.

Luego, hace unos doscientos años, las olas del modernismo comenzaron a alcanzar las costas de dâr al-islâm, y con el paso del tiempo las inundaron poco a poco. Desde finales del siglo XII d.H/ XVIII d.C. y comienzos del XIII d.H/ XIX d.C. podría detectarse en algunas partes del mundo islámico la progresiva influencia del modernismo en ciertos campos, como la ciencia militar, la astronomía y la medicina. Pronto se observaron tendencias modernistas en la educación, el pensamiento sociocultural, la ley y, algo después, en la filosofía y el arte; por último, tales tendencias pudieron notarse en la religión misma. Para todo el que comprenda la esencia del modernismo, basado y originado en la secularización y en las tendencias humanistas del Renacimiento europeo, es fácil detectar el enfrentamiento entre los elementos tradicionales y los modernos dentro del mundo islámico.

Sólo durante las últimas décadas ha aparecido un nuevo fenómeno el cual exige distinguir rigurosamente entre Islam tradicional y, no sólo el modernismo, sino también esa gama de sentimientos, modos de actuar y, a veces, de pensar, que ha sido identificada por los eruditos y los periodistas occidentales como “fundamentalismo” o resurgimiento del Islam. No es necesario decir que los movimientos de renacimiento islámico se remontan al siglo XII d.H/ XVIII d.C. Pero este “fundamentalismo” más antiguo asociado con, digamos, el wahabismo o la escuela deobandi de la India [4] , era ante todo una forma mutilada del Islam tradicional, altamente exotérica y opuesta a muchos aspectos de la tradición islámica, aunque todavía ortodoxa, y no una desviación de la norma tradicional. A pesar de que, en nombre de la reforma, dichos movimientos contribuyeron en gran medida a debilitar y empobrecer el Islam tradicional, todavía podrían ser comprendidos en función de la dicotomía entre lo tradicional y lo moderno, aunque los eruditos occidentales les hayan dado demasiada importancia a costa de los verdaderos renovadores tradicionales del Islam. Se ha escrito mucho más en lenguas europeas sobre figuras como Yamâl al-Dîn Astrâbâdî, conocido como al-Afghâni, o Muhammad ‘Abd al-Wahhâb [5] que, digamos, sobre un Shaij al-‘Alawî o ‘Abd al-Qâdir al-Yazâ’irî [6] , visto en sus aspectos religiosos y esotéricos y no tan sólo como un líder político [7] .

Hoy, sin embargo, no sólo existe una tendencia modernista opuesta a la tradicional, sino toda una serie de movimientos que hablan de recuperar el Islam, en contra del modernismo y de esa misma civilización occidental que, durante varios siglos, sirvió como terreno donde el modernismo creció y fue alimentado. Es precisamente en este momento de la historia cuando es crucial distinguir el Islam tradicional de estos movimientos que han llegado a llamarse “nuevo fundamentalismo” o simplemente “fundamentalismo islámico”, y con los cuales a menudo se confunde; aunque quien haya leído obras de naturaleza tradicional sobre el Islam [8] y las compare con las defendidas por los actuales “fundamentalistas” puede distinguir de inmediato las diferencias que existen entre ellas, no sólo de contenido sino también en todo el “clima” que se respira. No es necesario decir que todo aquello que es tachado de “fundamentalista” incluye un amplio espectro, parte del cual está cercano a la interpretación tradicional del Islam. Pero el impulso principal de ese tipo de movimientos político-religiosos hoy día llamado “fundamentalismo” es hasta tal punto diferente del Islam tradicional que justifica la clara distinción que trazamos aquí entre ellos, a pesar de que existan ciertas áreas donde coincidan algunos tipos de “fundamentalismo” y ciertas dimensiones del Islam tradicional.

Antes de mostrar estas diferencias básicas, es necesario decir algo sobre el término “tradición”, tal y como lo empleamos aquí y en todas nuestras otras obras. Tal y como lo emplean los “tradicionalistas”, el término se refiere tanto a lo sagrado como a lo mostrado al hombre a través de la revelación, y al despliegue y el desarrollo de ese mensaje sagrado en la historia de la humanidad particular a la que estaba destinado, de un modo que implica la continuidad horizontal con el Origen, así como un nexo vertical que relaciona cada movimiento en la vida de la referida tradición con la Realidad Transcendente que está más allá de la historia. Al mismo tiempo, la tradición es al-dîn, en el sentido más amplio de la palabra, el cual abarca todos los aspectos de la religión y sus ramificaciones; es al-sunnah, o aquello que, sobre la base de unos modelos sagrados [9] , se ha convertido en tradición, en el sentido habitual de la palabra; y es al-silsilah, o la cadena que enlaza cada periodo, acontecimiento o etapa de la vida y el pensamiento en el mundo tradicional con el Origen, como se puede ver tan claramente en el sufismo [10] . La tradición, por tanto, es como un árbol cuyas raíces se hunden en la Naturaleza Divina mediante la revelación, y a partir de las cuales han crecido el tronco y las ramas a lo largo del tiempo. En el corazón del árbol de la tradición reside la religión, y su savia consiste en la bendición o barakah que, partiendo de la revelación, permite que el árbol continúe viviendo. La tradición implica la Verdad sagrada, eterna e inmutable; la sabiduría perenne, así como la aplicación continua de sus principios inmutables a las diversas circunstancias que se dan en todo lugar y en toda época [11] . La trayectoria terrenal de una tradición puede llegar a su fin y las civilizaciones tradicionales pueden caer en la decadencia. Pero esta decadencia, así como la presencia de escuelas de pensamiento enfrentadas que siempre han existido en las civilizaciones tradicionales, todavía permanecen dentro del marco de la tradición. Lo que se opone directamente a la tradición es la contra-tradición, sobre la que volveremos más tarde, y desde luego el modernismo, sin cuya existencia de hecho no sería necesario emplear un término como “tradición”. Si los tradicionalistas insisten en la absoluta oposición entre la tradición y el modernismo, es precisamente porque la propia naturaleza del modernismo crea en el ámbito religioso y metafísico una imagen poco nítida donde las medias verdades se presentan como la verdad misma, y la integridad de todo lo que representa la tradición queda por tanto en entredicho. 

La importancia del Islam tradicional puede también entenderse en función de su actitud hacia varios aspectos del propio Islam. Por supuesto, reconoce al Noble Corán como la Palabra de Dios, tanto en su forma como en su contenido: como la encarnación terrenal de la Palabra Eterna de Dios, increada y sin origen temporal. También acepta los comentarios tradicionales del Corán, que van desde los lingüísticos e históricos hasta los sapienciales y metafísicos. De hecho, no interpreta el Texto Sagrado basándose únicamente en el significado literal y externo de las palabras, sino apoyándose en una larga tradición hermenéutica que se remonta hasta el Santo Profeta mismo y que depende de la transmisión oral, así como de los comentarios escritos. Éstos últimos van desde los trabajos de Hasan al-Basrî o del Imâm Ya‘far al-Sâdiq [12] a los escritos por autoridades tradicionales hasta la actualidad [13] .

Por otro lado, en cuanto al H adîz, la escuela tradicional acepta la colección ortodoxa de los seis Sihâh del mundo sunní y los “Cuatro Libros” del Shi‘ismo [14] . La escuela tradicional está dispuesta a admitir las dudas suscitadas por los críticos modernos contra los falsos hadices, pero no está dispuesta a aceptar de manera incuestionable las premisas en las que se basa la crítica moderna, sobre todo la negación de la participación de lo Sagrado en el orden temporal mediante la Revelación, de la eficacia de la transmisión oral y de la posibilidad de que el Profeta pueda adquirir un conocimiento basado en el acceso directo a la Fuente de todo el conocimiento, y no procedente de unos agentes de transmisión puramente humanos. El Islam tradicional no rechaza el Hadîz porque éste no coincida con el modo en que el mundo moderno concibe el devenir histórico o con la difusa idea de revelación que ha penetrado incluso en el moderno pensamiento religioso de Occidente. Se fundamenta en los métodos críticos de los eruditos del Hadîz tal y como han venido siendo cultivados durante siglos, pero también sobre la base de la continuidad histórica de la tradición y de la barakah que protege la verdad dentro de una tradición, mientras ésta continúe viva. El Islam tradicional también admite cualquier juicio crítico sobre el corpus del Hadîz, siempre que la crítica no esté basada en el supuesto de que sólo existe aquello que ha quedado por escrito. La perspectiva tradicional siempre tiene presente el famoso principio de la filosofía islámica: “que algo no se conozca no significa que no exista” (‘adam al-wuydân la yadallu ‘alâ ‘adam al-wuyûd).

El Islam tradicional defiende por completo la Sharî‘ah como la Ley Divina [15] que ha sido comprendida e interpretada a lo largo de los siglos y que ha cristalizado en las escuelas clásicas (madhâhib ) de la Ley. Además, acepta la posibilidad de ofrecer nuevas opiniones basadas en los principios legales (iytihâd), y de hacer uso de otros medios de aplicar la Ley a las situaciones recién creadas, pero siempre conforme a tales principios legales tradicionales como el qiyâs, el iymâ‘ y el istihsân [16] . Además, para el Islam tradicional, todas las normas morales provienen del Corán y del Hadîz,  y más en concreto, de la Sharî‘ah.

En lo que se refiere al sufismo o Tarîqah, el Islam tradicional lo considera como la dimensión interna o el corazón de la revelación islámica, sin negar ni el estado de decadencia en el que han caído ciertas órdenes a lo largo de los siglos, ni la necesidad de proteger las verdades del sufismo sólo para aquellos que estén capacitados para recibirlas. La actitud del Islam tradicional hacia el sufismo refleja la que estuvo vigente durante los siglos anteriores a la aparición de los movimientos puritanos y modernistas en el siglo XII d.H/ XVIII d.C., en concreto, aquella según la cual el sufismo es el medio para alcanzar la santidad, destinado para aquellos que desean encontrar a su Creador aquí y ahora, y no una enseñanza que deban seguir todos los miembros de la comunidad. Por otro lado, la defensa del sufismo no se basa en identificarlo con una orden o escuela en particular, sino en aceptar que su realidad se manifiesta en varias órdenes sufíes y en respetar la diversidad existente dentro de esas órdenes. La escuela tradicional tampoco pasa por alto la oposición que ha existido entre ciertas representaciones de las dimensiones exotérica y esotérica del Islam. De hecho, esta oposición es juzgada como necesaria en virtud de la naturaleza de la revelación islámica y de las características de la humanidad a la cual fue destinada esta revelación. De este modo, el Islam tradicional sostiene las opiniones de autoridades como al-Gazzâli [17] , en el mundo sunní, y Shayj Bahâ’ al-Dîn al-‘Amilî, en el mundo shi‘i, quienes ha sido maestros tanto de las ciencias exotéricas como de las esotéricas y han defendido ambas dimensiones del Islam mientras  explicaban por qué lo esotérico abarca lo exotérico pero lo exotérico excluye y no abarca lo esotérico [18] .

No todo erudito tradicional ha sido un maestro de todas las escuelas tradicionales de pensamiento ni acepta todas sus premisas y enseñanzas. Incluso en el mundo tradicional, los seguidores de una escuela de kalâm [19] se oponían a otras escuelas, los seguidores del kalâm se oponían a la filosofía, y los filósofos de una escuela a los de otra. Pero, una vez más, todos estos enfrentamientos se producían dentro del universo tradicional. Los tradicionalistas no defienden una sola escuela en detrimento de las demás, sino que insisten en el valor de todas las manifestaciones de la tradición islámica en su conjunto, cada una de las cuales proviene de la revelación islámica. Además, las diversas escuelas tradicionales de teología, filosofía y ciencia islámicas son valoradas a la luz de la cosmovisión islámica. De hecho, se perciben como claves para comprender los aspectos del universo intelectual del Islam, y no como etapas en el desarrollo de ciertas escuelas filosóficas o científicas de occidente y, por lo tanto, valoradas por muchos eruditos tan solo por su contribución al moderno pensamiento occidental.

Respecto al arte, el Islam tradicional insiste en la islamicidad del arte islámico, en su relación con la dimensión interna de la revelación islámica y en la concreción de los tesoros espirituales de la religión en formas que puedan verse o escucharse [20] . Los tradicionalistas insisten en que la religión transmite no sólo una verdad, sino también una presencia, y que la barakah procedente del arte islámico es tan esencial para la supervivencia de la religión como la propia Sharî‘ah . Por otro lado, es necesario reconocer que ciertas formas de arte islámico entraron en decadencia en varias zonas y que algunos tipos de arte tradicional tienen más importancia y son más esenciales que otros, pero bajo ninguna circunstancia uno puede mostrarse indiferente al poder de las formas sobre el alma humana. No se puede simplemente negar la importancia del arte islámico insistiendo sólo en los aspectos éticos de la religión. De la revelación coránica no sólo provienen unas regulaciones de cómo deben actuar los seres humanos, sino también los principios específicos de acuerdo a los cuales deben hacer las cosas. El arte islámico está directamente relacionado con la espiritualidad islámica [21] , y los tradicionalistas continúan siendo los más firmes defensores del arte tradicional frente a toda la fealdad que, en nombre de la compasión hacia los seres humanos y por el interés del bienestar material de la sociedad, invade ahora el mundo islámico, en forma de arquitectura, productos artificiales y otras cosas similares.


NOTAS.-

[1] Traducido del libro Traditional Islam in the Modern World, Kegan Paul International, 1987. (Nota de la Redacción).

[2] Seyyed Husein Nasr (Teherán, Irán, 1933) es Profesor en el Departamento de Estudios Islámicos de la Universidad George Washington. Filósofo y experto en religiones comparadas, sufismo, filosofía de la ciencia y metafísica, ha escrito multitud de libros sobre el Islam, muchos de ellos traducidos al castellano, entre los que pueden destacarse Hombre y naturaleza , Editorial Kier, Buenos Aires, 1982; Sufismo vivo , Editorial Herder, Barcelona, 1985; Vida y pensamiento en el Islam, Editorial Herder, Barcelona, 1985; El corazón del Islam , Editorial Kairós, Barcelona, 2007; Poemas de la vía mística , Mandala Ediciones, Madrid, 2002. Véase también “La Sharî’a: Ley divina, norma social y humana ”, en revista Alif Nûn nº 28, junio de 2005, y “ El significado espiritual del yihad ”, en revista Alif Nûn

[3] Los hanbalíes son los seguidores de una de las cuatro escuelas jurídicas que sobreviven dentro del Islam sunní. Para más información, véase Yusuf Fernández, “ El Islam y las escuelas jurídicas ”, en revista Alif Nûn nº 43, noviembre de 2006. (Nota de la Redacción).

[4] El movimiento deobandi recibe su nombre de su lugar de nacimiento, Deoband, en la India, desde el cual se ha difundido por todo el subcontinente, influyendo de manera indirecta en el movimiento talibán. Véase Ahmed Rashid, Los talibán , Ediciones Península, Barcelona, 2001. (Nota de la Redacción).

[5] Yamâl al-Dîn al-Afghâni (1838-1897) es considerado como uno de los fundadores del reformismo islámico en época moderna. Desarrolló su trayectoria política en Afganistán, Irán y Egipto y defendió la compatibilidad entre los valores de Occidente y el Islam. Véase Tariq Ramadan, El reformismo musulmán , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2000. Muhammad Abdul Wahab (m. 1792), nació en la Península Arábiga en época de la dominación otomana y fue un reformador religioso que pretendía devolver al Islam lo que él consideraba su “pureza original”. Aliado con la familia Saud, combatió las prácticas tradicionales del sufismo, como la visita a las tumbas de los santos. La doctrina oficial del gobierno de Arabia Saudita se considera heredera de sus enseñanzas. Para más información, véase Abdelwahab Meddeb, La enfermedad del Islam , Editorial Gutenberg, Barcelona, 2003; Pascal Ménoret, Arabia Saudí, el reino de las ficciones , Edicions Bellaterra, Barcelona, 2004. (Nota de la Redacción).

[6] ‘Abd al-Qâdir al-Yazâ’irî (1808-1883) fue uno de los líderes más importantes de la resistencia contra la ocupación colonial francesa de Argelia, y además un destacado maestro sufí de la orden darqawiyya . (Nota de la Redacción).

[7] Este hueco está siendo llenado poco a poco en la actualidad gracias a los trabajos pioneros de algunos hombres como M. Lings, cuyo libro titulado A Sufi Saint of the Twentieth Century (Berkeley, 1973) se ha convertido en un clásico; y M. Chodkiewicz, que ha realizado varios estudios fundamentales sobre Amîr ‘Abd al-Qâdir, como por ejemplo, Emir Abd el-Kader: Ecrits spirituels (París, 1982). (Nota del autor)
Véase la traducción al castellano del libro de M. Lings, titulada Un santo sufí del siglo XX (Olañeta, Barcelona, 2001), dedicada a la figura del Shaij al-‘Alawî. (Nota de la Redacción).

[8] En la actualidad existe una literatura bastante considerable en lenguas europeas, sobre todo en inglés y francés, dedicada al Islam tradicional o a algunos aspectos de la tradición islámica, en especial al sufismo. Estas obras incluyen F. Schuon, Understanding Islam, Londres, 1979 (véase Comprender el Islam, Olañeta, Barcelona, 1987); Dimensions of Islam, Londres, 1970; Islam and the Perennial Philosophy , Londres, 1976; M. Lings; What is Sufism? , Berkeley, 1977 (véase ¿Qué es el sufismo? , Olañeta, Barcelona, 2006); T. Burckhardt, Introduction to Sufi Doctrine, Northamptonshire, 1982 (véase Introducción al sufismo , Olañeta, Barcelona, 2006); Fes, Stadt des Islam, Otten, 1960 (véase Fez, ciudad del Islam , Olañeta, Palma de Mallorca, 1999); Moorish Culture in Spain, Londres, 1972 (véase La civilización hispano-árabe , Alianza Editorial, Madrid, 2005); W. Stoddart, Sufism, The Mystical Doctrines and Methods of Islam , Northamptonshire, 1982 (véase Sufismo , Olañeta, Palma de Mallorca, 2002); R. Dupaquier, Découverte de l`Islam, París, 1984; G. Eaton, Islam and the Destiny of Man, Albany, 1986; V. Danner, “Religious Revivalism of Islam: Past and Present”; C. Pullapilly, Islam in the Contemporany World, Notre Dame, 1980; The Islamic Tradition, Warwick, 1986; A.K. Brohi, Islam in the Modern World, Lahore, 1975. Véase también S.H. Nasr, Ideals and Realities of Islam , Londres, 1975 (véase una traducción parcial de esta obra: “La Sharî’a: Ley divina, norma social y humana”, ob. cit.) e Islam and the Plight of Modern Man, Londres, 1975.
En Pakistán hay un periódico titulado Riwâyat –editado por Suhayl Umar y publicado en Lahore– dedicado por completo a la tradición en general y al Islam tradicional en particular.
Hay trabajos de autoridades musulmanas tradicionales reconocidas, como ‘Abd al-Halîm Mahmûd, Javâd Nurbakhsh y ‘Allâmah Tabâ tabâ’î, que han sido traducidos al inglés. De hecho, es muy necesario disponer de una bibliografía completa de obras sobre el Islam tradicional. Tal recopilación ayudaría a aquellos que desean orientarse en el laberinto de publicaciones sobre el Islam que han aparecido en los últimos años.

[9] Con “modelos sagrados”, el autor se refiere a los dichos y a los actos de todos los profetas. (Nota de la Redacción).

[10] Cada cofradía sufí dispone de su propia silsilah, es decir, de su propia lista de maestros que han ido trasmitiendo de unos a otros sus enseñanzas, hasta remontarse al Profeta Muhammad. (Nota de la Redacción).

[11] Sobre el significado de la tradición, véase nuestro Knowledge and the Sacred, Nueva York, 1981, págs. 65 y sig. En relación a la tradición, Schuon ha escrito: “La tradición no es una mitología pueril y anticuada, sino una ciencia terriblemente real”. Extraído del prólogo de Comprender el Islam.

[12] Hasan al-Bas rî vivió a lo largo del siglo VII d.C. en Basora (Irak), y es considerado como uno de los mayores representantes de la escuela sufí de bagdad, llamada “escuela de la sobriedad”, en contraste con la “escuela de la ebriedad”, originaria de Irán. Para más información, véase Javad Nurbakhsh, Maestros de la Senda , Editorial Nur, Madrid, 2005. Ya‘far al-Sâdiq es el sexto imam de la lista de doce que, según la perspectiva shi‘i duodecimana, son los herederos temporales y espirituales de las enseñanzas del profeta Muhammad. También es el fundador de la escuela (madhab ) jurídica yafarí o duodecimana, actualmente mayoritaria en el mundo shi‘i. (Nota de la Redacción).

[13] El extenso comentario de ‘Allâmah Tabâtabâ’î, al-Mizân, es un destacado ejemplo de un comentario tradicional contemporáneo, el cual se diferencia claramente de aquellos en los que aparecen las ideas modernas o directamente se disfrazan de “ideología islámica” mostrando en su exterior una apariencia antioccidental, pero en su interior semejantes en muchos aspectos a las ideas anti-tradicionales surgidas de Occidente desde el Renacimiento.

[14] Dentro del mundo sunní, existen diversos libros donde se recopilan los dichos y los actos del Profeta Muhammad, y seis de ellos son considerados por los eruditos como los principales. Se denominan Sihah Sittah (“los Seis Auténticos”). Son los siguientes: Sahih Bujari, Sahih Muslim, Yami al-Tirmidhi, Sunan Abu Da’ud, Sunan ibn Mayah y Sunan Nisa’i. En cuanto a este tipo de colecciones en el mundo shi‘i, éstas incluyen no sólo los dichos y actos del Profeta Muhammad, sino también los de los imames. (Nota de la redacción).

[15] Véase Seyyed Husein Nasr, “La Sharî’a: Ley divina, norma social y humana”, ob. cit. (Nota de la Redacción).

[16] Por supuesto que ha habido diferencias entre las propias autoridades tradicionales respecto a estos principios, pero éstas han existido siempre dentro de la cosmovisión tradicional, y no contra ella. Por tanto, no pueden usarse como pretexto para rechazar tal cosmovisión, que abarca todas estas diferencias sin identificarse con una sola escuela ni negando la posibilidad de error y desviación en el mundo tradicional. (Nota del autor).
Para conocer más en detalle los conceptos de qiyâs, iymâ‘ e istihsân , y las diferencias entre las escuelas tradicionales, véase Yusuf Fernández, ob. cit. (Nota de la Redacción).

[17] Véase Amrei Rahman, “ Muhammad al-Gazâli: Análisis de su pensamiento y de su trayectoria vital ”, en revista Alif Nûn nº 37, abril de 2006. (Nota de la Redacción).

[18] Sobre esta cuestión crucial, tal y como es tratada en el contexto tradicional, véase las obras de F. Schuon, Esoterism, as Principle as Way, Bedford, 1981 (véase El esoterismo como principio y como vía , Olañeta, Palma de Mallorca, 2004) y Sufism, Veil and Quintessence, Bloomington, 1981 (véase El sufismo: velo y quintaesencia , Olañeta, Palma de Mallorca, 2002).

[19] El kalam es una de las ciencias religiosas del Islam. En árabe, la palabra quiere decir literalmente  “discurso”, y se refiere a la tradición islámica de buscar principios teológicos por medio de argumentos racionales. Quizá su equivalente occidental podría buscarse en la teología escolástica. (Nota de la Redacción).

[20] Véase Alberto Molina, “ Un arte unitario ”, en revista Alif Nûn nº 25, abril de 2005; Hasan Bize, “ Fundamentos metafísicos del arte islámico ”, en revista Alif Nûn nº 50, junio de 2007. (Nota de la Redacción).

[21] Sobre esta cuestión, véase T. Burckhardt, The Art of Islam, Londres, 1976 (véase El arte del Islam , Olañeta, Palma de Mallorca, 1999) y Nasr, Islamic Art and Spirituality, Londres, 1986.

Conversaciones secretas entre la UE e Israel

El jefe de la izquierda en el Parlamento Europeo pide una aclaración sobre las negociaciones

Al parecer desde hace un año, las actuales negociaciones entre Israel y la Unión Europea buscan que Tel Aviv tenga los mismos derechos que un estado miembro de la UE. El Parlamento Europeo no ha sido informado sobre estas conversaciones.

No ocurre todos los días que un jefe de grupo del Parlamento Europeo se dirija directamente a los presidentes nacionales y a la presidencia de la UE. Sin embargo, así ocurrió el miércoles pasado: Francis Wurtz, máximo representante del Grupo de Izquierda Unitaria Europea/ Izquierda Verde Nórdica pidió en idénticos escritos al Presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, al alto Representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, y al presidente francés, Nicolas Sarkozy (París toma en julio el relevo de la jefatura europea), explicaciones sobre las conversaciones de la UE con los representantes del Gobierno israelí. En las mismas, el tema no ha sido el proceso de paz en Oriente Próximo, sino la inclusión de Israel en todas las estructuras de discusión y decisión de la UE.


En estas conversaciones que se vienen produciendo desde hace un año se está hablando sobre la petición que ha formulado Tel Aviv para “conseguir prácticamente los mismos derechos que un estado miembro de la UE”, según la información obtenida por el periódico Neues Deutschland de los escritos de Francis Wurtz. Según “fuentes fiables”, Israel querría ser incluida en las reuniones de la UE a todos los niveles, especialmente en asuntos de seguridad y de relaciones con los estados norteafricanos y árabes, así como las referentes a las actividades de la UE en el marco de las Naciones Unidas. Los representantes de Israel también querrían estar presentes en las reuniones sobre economía y finanzas, medioambiente y temas de política energética.

Para Tobias Pflüger, que ocupa el puesto del grupo de Izquierda Unitaria Europea en la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, las consecuencias de esta asociación serían claras: “La UE dejaría de ser un actor del conflicto de Oriente Próximo. Con una acuerdo tan estrecho con el Gobierno israelí se perdería la “neutralidad”, lo que tendría también consecuencias en los acuerdos del Cuarteto para Oriente Próximo formado por la UE, ONU, EE.UU. y Rusia”. Al cierre de la redacción no estaba todavía disponible una respuesta oficial por parte de la embajada de Israel en Alemania, a la pregunta sobre el estado de las conversaciones.

Ya unos días antes, el Presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert Pöttering, se había dirigido a la Comisaria de Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, al respecto. En Neues Deutschland criticamos expresamente este tema ya que después del Consejo de Ministros de Exteriores de principios de mayo, se ha mantenido un profundo silencio sobre el tema de Israel. Tanto el líder de la izquierda como Pöttering, se sorprenden de que el Parlamento Europeo no haya tenido sobre estas conversaciones “ni la más mínima noticia” (Wurtz). Para la información de los parlamentarios rige todavía por el momento el Tratado de Niza, por lo menos antes del Tratado de Reforma de Lisboa. Pöttering y Wurtz se han posicionado para que se aclare el lunes el tema de la asociación UE-Israel y la cuestión de las conversaciones con Tel Aviv. El martes de esta próxima semana debería hablar en la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Zipi Livni. Pero su asistencia ha sido cancelada por “motivos de agenda”.

Uwe Sattler
Neues Deutschland

El racismo se refuerza en Israel, según relatorio

Por Guila Flint, de la BBC, desde Tel – Aviv

Un informe divulgado por una ONG en Israel afirma que las manifestaciones de racismo en la sociedad israelí se volvieron más frecuentes en el pasado año.

En los documentos divulgados en el día miércoles, 19 de marzo de 2008, la ONG Mossawa, que defiende los derechos de los ciudadanos árabes en Israel, acusa a los líderes políticos israelíes de por haber creado un clima de “legitimación del racismo” contra los ciudadanos israelíes árabes, que representan el 20% de la población de Israel.

De acuerdo a la investigación de de la Asociación por los Derechos Civiles, mencionada en el informe, 75% de los ciudadanos israelíes judíos no están dispuestos a vivir en un mismo edificio con un vecino árabe, y un 61% declara que no recibiría en su casa una visita de árabes.

La investigación indica también que 55% de los ciudadanos judíos apoyan la separación entre judíos y árabes en los lugares de esparcimiento y que 60% de los estudiantes secundarios judíos afirman que “los árabes no son inteligentes”.

El informe atribuye en parte este fenómeno al agravamiento del conflicto entre israelíes y palestinos y en parte al incitamiento de los líderes políticos israelíes contra los ciudadanos árabes.

En el documento se citan ministros y parlamentarios que “basan su poder en posiciones de odio y de incentivo al racismo”. La personalidad más citada es Avigdor Liberman, líder del partido político de derecha “Israel Beitenu” y ex ministro de estado para asuntos estratégicos.

Liberman defiende el “intercambio de territorios y poblaciones” como solución para el conflicto. Liberman afirmó: “los árabes israelíes son un problema todavía mayor que el de los palestinos y la separación  entre los dos pueblos debe incluir también a los árabes de Israel. Por mi, que agarren sus baclauas ( *) y que se vayan al infierno”

Para Liberman, Israel debería cambiar las aldeas árabes israelíes por las colonias israelíes en territorio ocupado, o sea, las aldeas árabes pasarían a hacer parte de un Estado Palestino y las colonias israelíes serían anexionadas por Israel.

Otro parlamentario citado es Yehiel Hazan, del partido Likud, quien llamó “gusanos “ a los árabes. El actual ministro de vivienda y construcción, Zeev Boim, del partido Kadima, afirmó que “el terrorismo islámico podría tener bases genéticas”.

Efi Eitam, diputado por el partido derechista Ihud Leumi, defendió la expulsión de los palestinos de Cisjordania y la exclusión de los ciudadanos árabes israelíes de actividades políticas del país. “Ellos (los árabes) son una quinta columna, unos traidores, no podemos permitir la permanencia de esta presencia hostil en las instituciones de Israel”, afirmó Eitam.

De acuerdo con Mossawa, las autoridades israelíes no aplican la legislación antiracista que existe en el país, creando así un ambiente de impunidad cuando estas leyes son violadas. Figuras públicas que manifiestan posiciones racistas continúan en sus cargos sin ningún tipo de investigación contra ellas, afirma el informe de Mossawa.

De esta forma, el clima político de legitimación del racismo lleva a una aceptación mayor de tesis favorables a la segregación y a la expulsión de los ciudadanos árabes, añade la ONG.

En el mismo día de la publicación del informe de Mossawa, la prensa israelí publicó un decreto del rabino Dov Lior, de las colonias israelíes en  Hebrón y Kiriat Arba, prohibiendo a sus seguidores que alquilasen casas a árabes o que contratasen servicios de árabes.

La abogada Einat Horowitz, del Centro Judaico por el Pluralismo, criticó el decreto del rabino Lior y el creciente fenómeno de incitación racista.

Según ella, “esta incitación distorsiona al judaísmo, además de estar prohibida por ley”. “Así, dirigimos una apelación al Procurador General de Justicia, para que despierte y actúe por la implementación de las leyes y, por ende, contra este tipo de pronunciamientos”, declaró la abogada.

El rabino Gilad Kariv, subdirector del Centro de Acción Religiosa, condenó también el decreto del rabino Lior. “Es alarmante que rabinos que reciben su salario del presupuesto del estado hablen en contra de alquilar departamentos a árabes y envíen incluso inspectores a buscar trabajadores árabes en negocios judíos”, afirmó Kariv, que añadió: “como rabino, me preocupa que personalidades religiosas estén involucradas en la incitación racista”.

* típico dulce árabe

Geert Wilders y su choque de civilizaciones

Geert Wilders y su choque de civilizaciones

¿Quien es Geert Wilder y que propone con su impio documental "Fitna"?

 

Es esta una pregunta que hoy nos hacemos en muchos rincones de Europa, pero que tambien se hacen en todo un mundo islamico ofendido por un documental destinado a crear confrontacion, polemica y en definitiva a dar un paso mas en ese llamado "Choque de civilizaciones" promocionado desde los sectores neoconservadores de occidente.

 

"Fitna" no es el producto casual de la demencia de un fanatico liberal neoconservador, no es el producto aleatorio de un sionista radical... es un producto propagandistico mas de los servicios secreto israelies "Mossad" en su afan de promocionar el choque de civilizaciones entre Europa y el mundo islamico, es un producto mas de los enemigos de los pueblos de la tierra que se empeñan en llevar al mundo a un cataclismo sin precedentes en la historia.

 

Geert Wilder es un profundo admirador de la entidad sionista artificial de "Israel" es sabido que en los ultimos años ha visitado al menos 40 veces de forma publica Israel y que se ha entrevistado personalmente con Ariel Sharon, ex-lider del Likuk y criminal sionista reconocido y con otros politicos criminales sionistas como Olmer, Lieberman etc.

 

La conexion de Wilders con el Mossad es tambien sobradamente conocida y responde a un plan sionista de infiltracion en la elite politica Europea (con gran exito en paises como Francia y Alemania donde han logrado infiltrar a agentes como Sarkozy o Merkel en la elite de la politica europea) este plan basicamente propone presentar al Islam como un peligro para los valores fundacionales de la democracia liberal y a Israel como salvador de la civilizacion y como escudo ante el avance de las barbaras hordas islamicas con el fin ultimo de conseguir la legitimidad intrinseca para llevar a la practica sus crimenes a lo largo y ancho del mundo contra la nacion islamica y proseguir su ofensiva militar e ideologica.

 

Wilders es solo un peon en el tablero de ajedrez, un agente al servicio de una causa mucho mayor y un eslabon de una cadena que se enrolla cada vez con mas fuerza alrededor del mundo oprimiendo a aquellos pueblos que no renuncian a su soberania, a un pensamiento independiente, que no cesan en su disidencia de un mundo cada vez mas esclavo en la paradoja de la libertal, cada vez mas sometido a ocultos intereses y a un desproposito que tiene como unico objetivo la supremacia de una ideologia perversa y de un pueblo "elegido" sobre toda la faz de la tierra.

 

 

 

Cristianismo y sionismo

Cristianismo y sionismo

  29-10-2007
Cristianismo y sionismo
 
Donald Wagner
Information Clearing House

 

 

PARTE I:

FUENTES BRITÁNICAS



El asunto es así.

Los británicos tienen una fascinación de larga data con la idea de Israel y con la idea de que tendrían un rol central en las profecías bíblicas. Esta idea vendría de los propios primeros registros literarios británicos. La epístola (carta) a Gildas (siglo VI después de Cristo) y la “Venerable Historia Eclesiástica de Bede” (735 después de Cristo), los dos textos ven a los británicos “como un nuevo Israel”, como el “pueblo elegido de Dios”, predestinado a un destino histórico no obstante cuántas invasiones de vecinos nórdicos hubiere. En la percepción británica de ser un pueblo elegido esas batallas eran vistas como las batallas de Israel contra los filisteos, los babilonios y otras tribus.

Estos temas resurgieron en el siglo XVI, en la atmósfera cultural de la Reforma Protestante con su énfasis en la libre interpretación de la Biblia y, en consecuencia, con su apertura a interpretaciones variadas, diferentes. Roma, los romanos y el papa de Roma ya no imponían su interpretación de las cosas en la Inglaterra que pasaba a ser protestante y anglicana. Una de las primeras expresiones de esa fascinación con Israel fue la monografía Apocalypsis Apocalypseos escrita por un sacerdote anglicano llamado Thomas Brightman en el año 1585. Brightman proponía a los británicos que apoyen la causa del retorno de los judíos a Palestina como medio para acelerar el cumplimiento de una serie de previsiones proféticas cuya culminación de todo sería el retorno de Jesucristo.

En el año 1621 un hombre importante del parlamento británico, el abogado Henry Finch, expuso una perspectiva parecida, cuando escribió que: “Los judíos deberían recuperar su país, vivir seguros allí y por los tiempos de los tiempos”. Basado en cómo interpretaba el Genesis 12:3 Finch decía que Dios bendeciría a todas aquellas naciones que apoyen el retorno de los judíos. No encontró apoyo en el resto de sus compañeros legisladores.

Si bien no se podría clasificar a estos escritores como sionistas cristianos sí se lo podría hacer como “protosionistas”, en tanto y en cuanto prepararon el terreno que luego otros continuarían. Vino un tiempo de retroceso de estas creencias hasta que la época de turbulencias de las revoluciones francesa y norteamericana hizo cruzar un sentimiento de relativa inseguridad en algunas capas de población europeas. Para fines del siglo XVIII las ansiedades de algunas capas de población encendieron en estas de nuevo las especulaciones proféticas centradas en derredor de un posible retorno de Jesucristo. Otra vez estos pensamientos estaban en el aire de la época.

Eso sucedió, en particular, en la década que siguió al año 1800. Todo un conjunto de clérigos y sacerdotes se pusieron a reflexionar y a escribir sobre que desarrollos históricos podrían conducir a un inminente retorno de Jesucristo. Entre ellos un tal Louis Way, un clérigo anglicano. Este hombre enseñó que previo a todo era preciso que los judíos retornen a Palestina. Después de eso podría llegar una nueva era mesiánica y venir Jesús por segunda vez. Fundó un semanario, The Jewish Expositor, ganó muchos lectores, incluidos muchos académicos y clérigos e, inclusive el poeta Samuel Coleridge figuraba como suscriptor.

En la generación que le siguió a Way ya fueron bastantes los escritores protosionistas. El más famoso de todos ellos fue un sacerdote renegado anglicano irlandés, John Nelson Darby (1800-1881). Darby también era de los que colocaban a Israel en el centro de su pensamiento teológico. Afirmaba que un estado judío llamado Israel era una herramienta fundamental de la voluntad de Dios para cumplir con la totalidad de sus planes hasta el último día de la vida en la tierra. Solamente los verdaderos cristianos, los “cristianos renacidos” (los born again christians) ….

Los largos 60 años de carrera de escritor y predicador de Darby lograron dar forma y consolidar una forma de fundamentalismo denominado “premilenarismo” (Jesucristo retornará antes de la batalla del Armagedón y del comienzo de su reinado de 1000 años en esta tierra). Darby estuvo seis veces enseñando y predicando en Norteamérica, dónde llegó a ser muy popular. La teología premilenarista, su influencia en el fundamentalismo cristiano y la emergencia de un movimiento evangelista en los Estados Unidos se pueden rastrear perfectamente en la prédica de Jhon Nelson Darby.

El sionismo cristiano es un producto directo de este inusual y relativamente reciente capítulo de la teología protestante. Nacido primariamente en Inglaterra y Estados Unidos se la exporta ahora a todo el globo a través de la televisión vía satélite, el Internet, novelas best seller, películas y la siembra de un montón de predicadores. Pensar que durante tiempo vivieron en los bordes de las corrientes principales de las iglesias católicas, protestantes y ortodoxas. Vistas como algo extremo, marginal, hasta herético.

Uno de los reformadores sociales británicos influidos por estas visiones teológicas premilenaristas fue Lord Shaftesbury, con vínculos íntimos con los líderes del Parlamento. El año 1839 publicó un ensayo en la distinguida revista el Quarterly Review titulado: “El Estado y la Restauración de los judíos en su tierra”, argumentaba que los judíos debían ser alentados a regresar a Palestina en gran número. 57 años antes de que los primeros escritores sionistas como Max Nordau, Israel Zangwill y Teodoro Herzl popularizaran la idea ya Shaftesbury escribía que “los judíos eran un pueblo sin país para un país sin pueblo”. El dicho era curiosamente similar al que después proclamaron los primeros sionistas cuando decían que “Palestina era una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Gradualmente las visiones de lord Shaftesbury fueron ganando aceptación entre el periodismo británico, la clase sacerdotal y los políticos.

Una de las figuras más importantes en el desarrollo del Sionismo Cristiano fue el capellán anglicano de Viena, la capital de Austria, década del 80 del siglo XIX, don William Hechler, conocido de Herzl. Hechler se enamoró de Herzl y de su proyecto sionista como si se tratara de un proyecto concebido por Dios. Utilizó su vasta gama de contactos políticos para ayudar a Herzl a encontrar sponsors para su proyecto. Le consiguió a Herzl encuentros, por ejemplo, nada menos que con el Sultán Otomano y con el Kaiser alemán. Pero lo decisivo fueron sus contactos con la élite británica. De esa forma llegaron a un político británico que se llamaba Lord Balfour. Ese encuentro tuvo lugar en 1905. Con el tiempo se lograría de este la famosa Declaración Balfour de noviembre de 1917 según la cual los judíos tenían derecho a tener un hogar nacional. Este fue el primer gran espaldarazo jurídico-político que precisaba el movimiento sionista para avanzar.

Posteriormente también sería de gran ayuda el famoso primer ministro Lloyd George de quién se decía que conocía mejor las ciudades y los pueblos del Israel bíblico que los de su Gales nativa o Inglaterra.

La geopolítica imperial británica era indudablemente la fuerza subyacente en la tarea de traer y ganar apoyo para el proyecto sionista pero a su vez queda claro que la predisposición para apoyar el proyecto devenía de sus anteriores pensamientos protosionistas cristianos. El famoso discurso de Balfour del año 1919 ya aclaraba el punto: “En Palestina no nos proponemos consultar los deseos de los habitantes del país … Los cuatro grandes poderes están comprometidos con el sionismo, esté este en lo correcto o esté equivocado, sea bueno o malo, porque arraiga en largas tradiciones, en las necesidades presentes, en esperanzas futuras, y todo esto es por lejos de mucha mayor importancia que los deseos y prejuicios que 700 mil habitantes que habitan hoy por hoy esa vieja tierra”.





PARTE II.

ISRAEL Y LA SEGUNDA VENIDA de CRISTO



La expresión Sionismo Cristiano es de cosecha relativamente reciente. Rara vez se la utilizó antes de principios de los años 90’ del siglo XX. Organizaciones autoproclamadas “Sionistas Cristianas” tales como los “Puentes para la paz” y la “Embajada Cristiana Internacional”, las dos con oficinas en Israel, estuvieron operando por más de 20 años pero solo después del 11-S de 2001 están bajo la mira de los expertos en Medio Oriente.

Brevemente definido, el Sionismo Cristiano es un movimiento que, desde dentro del protestantismo evangelista (casi exclusivamente anglosajón) visualiza el actual moderno Estado de Israel como el cumplimiento de una profecía bíblica y, en tanto que tal cosa, como algo merecedor de apoyo religioso, político y financiero. Los cristiano sionistas trabajan en una relación muy estrecha con el gobierno de Israel y con las organizaciones judías sionistas, tanto las religiosas como las laicas. Esa buena sintonía en general se transforma en perfecta cuando son los conservadores del Likud los que controlan el gobierno y el parlamento israelí. Algunas fuentes estiman la cuantía humana del movimiento en unos 100 a 125 millones de miembros. Una visión más prudente, pero no subestimatoria, lo ubica como una parte del universo fundamentalista evangelista del protestantismo cristiano.

El Sionismo Cristiano brotó de una corriente teológica particular denominada “dispensacionalismo premilenario”, el que, a su vez, emergió, a principios del Siglo XX, en Inglaterra, por ese entonces un verdadero caldo de cultivo de doctrinas premilenaristas. Las enseñanzas y los escritos de un renegado irlandés, Jhon Nelson Darby, ponían énfasis en que se cumplirían en forma real, material, no metafórica, profecías bíblicas tales como las de la resurrección de las muertos (rapture), el retorno y el ascenso del Anticristo, la batalla del Armagedón y del rol central que cumplirá un resurrecto estado-nación de Israel en los últimos días de la historia humana.

El “premilenarismo” es un conjunto de creencias cristianas tan viejas como el mismo cristianismo. Tiene sus raíces en el pensamiento apocalíptico judío. En general lo que se sostiene es que Jesucristo volverá, de carne y hueso, a la tierra, antes de que se inaugure su prometido reino de mil años. A esta cosmovisión como marco general Jhon Nelson Darby le agregó la doctrina de las dispensas y la idea de que los textos proféticos todos tienen valor predictivo. Dividió la Historia Universal en períodos que denominó “dispensas” que tienen que servirle de guía a los creyentes en como cada uno tiene que manejar su conducta según el período histórico en el que se encuentre. Colaborar en el cumplimiento de los signos proféticos deviene una tarea cristiana (protestante) fundamental.

Las ideas de J. N. Darby llegaron a ser el cuerpo central en las enseñanzas de muchos sacerdotes, misioneros y militantes en las décadas que transcurrieron entre 1880 y 1890, incluyendo evangelistas como Dwight Moody y Bill Sunday, el más importante obispo presbiteriano James Brooks, el radio evangelista de Philadelfia, Harry Ironside, y Virus Scofield. Scofield aplicó los esquemas escatológicos (sobre el fin de los tiempos) de Darby a una Biblia que luego se editó y pasó a ser conocida como la Biblia de Scofield.

Paulatinamente esa Biblia de Scofield llegó a ser la versión de la Biblia por lejos la más utilizada por la mayoría de las ramas del evangelismo y protestantismo de los siguientes 95 años.

Los sionistas cristianos afirman taxativamente que el libro del Genesis 12:3 (“Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan”) es algo que se tiene que interpretar en forma literal, no metafórica. Creen fervorosamente en la idea de que la alianza de Dios con Israel es eterna, excluyente (exclusive, en el inglés original, N. del T.) y de que continuará por los siglos de los siglos. La alianza de Dios con la Iglesia, en cambio, es un mero paréntesis en los planes de Dios. La alianza decisiva, eterna, indestructible, es con Israel. La alianza de Dios con la Iglesia será reemplazada y removida de la historia cuando la suceda la resurrección de los muertos (1 Thesalonians 4: 13-17 y 5:1-11). Esa es la causa por la que los judíos en general e Israel en particular tienen que ser apoyados en todo sentido. Se tiene la visión de la historia universal y de sus etapas de J. N. Darby que, a su vez, luego, popularizó Scofield en su Biblia, editada por la Universidad de Oxford en 1909. Y como todo el mundo, sacerdotes, seminarios, colegios bíblicos, etc, usan la Biblia de Scofield, esta versión de la Biblia llegó a ser, por lejos, la más eficiente difusora de las visiones del dispensacionalismo premilenarista y, en tanto tal, pavimentó el camino para el sionismo cristiano. Si se quisiese ser lo más precisos posible, esa versión del premilenarismo popularizada por Darby, Irving y Scofield, debería ser denominada “futurist premilenarism dispensationalism” para diferenciarlo un poco del histórico premilenarismo (y su correspondiente particular escatología) que cultivaron muchos Padres de la Iglesia como Tertuliano, Cyrilo de Jerusalén, Justin Martyr y otros.

Se tiene una visión pesimista de la historia. Se está como en una espera impaciente de un conjunto de guerras y acontecimientos que preanunciarían el retorno de Jesucristo. El establecimiento del Estado de Israel, la reconstrucción del Tercer Templo, el ascenso del Anticristo y la construcción de ejércitos que estarían listos para atacar a Israel son vistos como algunos de los signos que preanunciarían una batalla final y el retorno de Jesucristo. Las naciones y las personas serían juzgadas, en este esquema, según como se comporten, en relación con Israel (Genesis 12:3)

Esas visiones encuentran apoyo entre los carismáticos, entre los Pentecostales, y todo un rosario de iglesias independientes dentro del vasto universo evangelista protestante. Se ve a menudo con hostilidad la línea principal de las iglesias protestante, católica y la ortodoxa y no ha faltado veces en que se consideró a nada menos que el Consejo Mundial de Iglesias y cuerpos relacionados como herramientas del AntiCristo. Son islamófobos. En Tierra Santa mantienen relaciones hostiles con los palestinos cristianos y, generalmente, se aborrece a los musulmanes como fuerzas del demonio, adoradoras de otro dios.

Calculan en unos 20 0 25 millones a los norteamericanos que tienen estas visiones. Crece muy fuertemente.



 

PARTE III.

LA BIBLIA Y LA ESPADA.

LOS SIONISTAS CRISTIANOS DESCUBREN ISRAEL



Sépase que el primer esfuerzo de lobby a favor de la idea de un estado judío en Palestina no fue judío. Fue iniciativa de William Blackstone, un escritor popular fundamentalista y sacerdote, que organizó una campaña nacional dirigida a quien luego fue presidente de Estados Unidos, Benjamín Harrison, para que este apoyara aquella idea.

Blackstone se había hecho famoso en 1881 con su libro que había llegado a ser best seller: “Jesús is coming”. Se había conmovido con horribles historias de pogroms en Rusia. Pensaba que había que apoyar a los judíos. Apeló a la buena voluntad de magnates amigos como John Rockefeller, del petróleo, Morgan, de la industria, y al editor Charles Scribner para financiar avisos y toda una campaña de estos en todos los diarios desde Boston hasta el Missisippi. Logró también conseguir el apoyo de miembros del Congreso. Pero no mucho más que eso.

Políticamente hablando el movimiento entra luego en un cono de sombra de 50 años, aproximadamente, hasta que la creación del Estado de Israel en 1947 y la Guerra Fría con la Unión Soviética vuelve a galvanizar y movilizar los espíritus de la derecha cristiana. Seleccionando las citas bíblicas adecuadas ambos desarrollos históricos se podían relacionar. Y eso fue lo que hicieron. Como supuestamente el fin de la historia se acercaba y según las profecías un auténtico imperio del mal emergería bajo el liderazgo de un misterioso líder mundial denominado por ellos anticristo, que procedería a atacar Israel, en una gran batalla final del fin de la historia universal denominada Armagedón, bueno, lo de Israel encajaba pues perfecto para cerrar el silogismo: todo el apoyo político, moral y militar del mundo había que darle a Israel. Todo pasa por Israel. En esta escatología y en esta visión Israel es el centro de la historia mundial.

Cuando Israel capturó Jerusalén, Cisjordania (o la franja Occidental), Gaza, Sinaí y las alturas del Golan en la guerra de junio 1967, los conservadores cristianos evangelistas sintieron una especie de éxtasis como si la historia universal entrara en sus últimos días. Nelson Bell, padre espiritual de Billy Graham, editor del influyente Christianity Today, escribió el mes siguiente: “Por primera vez en más de 2000 años Jerusalén está en manos de los judíos lo cual da a nuestros estudiantes más y mejores pruebas y una renovada fe en la exactitud y validez de la Biblia”.

Este universo mental ganó popularidad por medio de un verdadero frenesí de libros y prédicas radiales y televisivas. El libro de Hal Lindsay, “The late, great planet earth”, llegó a ser uno de los más vendidos de la historia. Colocaba a Israel en el centro de la historia universal. Fue un libro que impactó fuertísimo, incluido nada menos que el expresidente Ronald Reagan.

Poco más tarde varias tendencias comenzaron a converger en el panorama político y religioso de América. Y todas apuntando en dirección de un incrementado apoyo norteamericano a favor de Israel. Primero de todo que, en desmedro de las ramas tradicionalmente principales del protestantismo y catolicismo, el sector de mayor crecimiento dentro de la cristiandad anglosajona americana fue el de los evangelistas y fundamentalistas. Segundo, que un hombre de ellos, Jimmy Carter, fue elegido presidente de Estados Unidos, un evangélico del “cinturón bíblico”. Esto puso al movimiento en un lugar de legitimidad y expectativa y prestigio. La revista Times designó a 1976 “el año de los evangélicos”. Tercero: después de ganar la guerra de 1967 Israel pasó a ser visto y considerado como un auténtico pilar de la estrategia occidental en Medio Oriente y un verdadero baluarte en contra de toda penetración soviética en Medio Oriente, en particular luego de que el vendaval de la revolución iraní acabara con ese régimen cliente de Estados Unidos en la zona y se perdiera esa posición de poder. Fue por esa época que el AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí) y otras organizaciones parecidas comenzaron a tallar fuerte en la configuración de la política sobre Medio Oriente. Cuarto: mientras eso sucedía la línea luterana principal y la católica se corrían a posiciones más equilibradas en el conflicto, es decir, posturas menos inclinadas a favor de uno u otro de los bandos en el conflicto. Para los extremistas proisraelíes estas eran opciones anti Israel. Quinto: la victoria electoral en las elecciones de 1977 por Menachen Begin, del ala derecha del Likud israelí, con su política de militarización del conflicto, de darle a todo gas con los asentamientos de colonos en los territorios ocupados, de anexarse las tierras de los árabes, y la práctica de ponerles bíblicos a los nuevos asentamientos y de defender sus políticas con retóricas bíblica (como que “Dios nos dio a nosotros estas tierras”), todo sintonizaba con los pensamientos y la retórica de los fundamentalistas evangelistas.

Un desarrollo sorprendente tuvo lugar en marzo de 1977 cuando a Jimmy Carter se le fue a ocurrir decir en un discurso que “los palestinos tienen derecho a un hogar nacional”. Fue una época clave en el forjamiento de una alianza entre los sionistas y la derecha cristiana fundamentalista. Inmediatamente se movilizó toda una maquinaria que publicó a todo trapo solicitadas pagas en todos los grandes medios periodísticos en las que se decía cosas tales como que “era tiempo de afirmar con toda claridad por parte de las comunidades cristianas evangélicas su creencia en la validez de la profecía bíblica según la cual Israel tiene derecho divino a la tierra… vemos con grave preocupación todo recorte y toda disminución de este derecho por cualquier otra nación o entidad”.

Esa campaña de solicitadas fue uno de los primeros signos de la existencia de una alianza naciente entre el Likud israelí, el lobby pro Israel y la derecha cristiana. Redireccionó el apoyo de la derecha cristiana de Carter, un demócrata, a la derecha republicana. Luego vino la crisis de los rehenes norteamericanos que tomó Irán y cómo esta crisis melló el prestigio de Carter. Todo lo cual, sumado, hizo que toda una tremenda masa de votantes que pensó que Carter no había cumplido en suministrar un apoyo incondicional a Israel se pasó a votar a Ronald Reagan en las elecciones siguientes del año 1980. Durante por lo menos siete veces, Reagan, en forma pública, hizo referencias a su creencia en una batalla final del Armagedón. Cuando Israel bombardeó y destruyó el reactor nuclear que fabricaba Irak, en la localidad de Osirak, en el año 1981, la primera llamada telefónica de Menachen Begin no fue a Reagan. Fue a Jerry Faldwell, líder de la “mayoría moral”, encargándole que explique a su audiencia el sentido de la acción realizada. Recién después llamó a Reagan. Jerry Faldwell asimismo se encargó de reconvertir al viejo senador Jesse Helms de crítico de Israel a uno de sus más firmes apoyos. Una serie de escándalos menguaron su poder, pero no tanto porque después igualmente se eligió a otro presidente perteneciente a una iglesia bautista evangelista hasta que el apoteosis llegó con los años de George W. Bush.



PARTE IV

EL SIONISMO CRISTIANO EN LOS AÑOS DE CLINTON



Durante sus dos mandatos Clinton procuró incrementar la mediación en el conflicto israelí-palestino. Sus simpatías se inclinaron por el lado del partido laborista. Mantuvo una relación muy estrecha de afinidad de pensamiento con el primer ministro Yitzhak Rabin. Por el otro lado la alianza Likud-CristianoSionista se mantenía al margen y expectante. Esta gente estaba en la oposición a los acuerdos de Oslo.

En mayo de 1996 Benjamin Netanyahu se convirtió en el primer ministro de Israel, derrotando a Shimon Peres. Una vez más la ideología del Likud dominaba la política israelí. Benjamin Netanyahu era por lejos el favorito de los cristiano sionistas, una relación que se había cultivado durante los años en los que este había sido representante de Israel ante la ONU y figura invitada y orador de importantes eventos de la agenda sionista cristiana como por ejemplo la Fiesta de los Tabernáculos, organizada por la Embajada Cristiana Internacional o la plegaria de desayuno anual por Israel que se hace una vez por año en Washington. A los pocos meses de ser elegido arregló con la gente del Israel Christian Advocacy Council de llevar 17 líderes fundamentalistas protestantes evangelistas norteamericanos a Israel, a un viaje de actualización sobre la problemática de Medio Oriente. El viaje concluyó con una conferencia y una declaración que reflejaban la plataforma política del Likud. Se firmó una declaración que rezaba: “América jamás abandonará a Israel”. En otras se apoyaba los asentamientos ilegales de colonos israelíes en Cisjordania, en la Franja de Gaza y en las Alturas del Golán, de propiedad siria. Igualmente por una Jerusalén unida bajo soberanía única israelí. Todo envuelto en un conveniente lenguaje bíblico y evangelista.

A su regreso a los Estados Unidos esta gente desplegó una campaña a todo vapor que incluía solicitadas pagas en los principales diarios de EU bajo la divisa: “Los cristianos llamamos a apoyar la causa de un Jerusalén unido”. El hecho de que esta postura estaba en conflicto con la política oficial del gobierno empeñado en ese entonces en las negociaciones de paz que se celebraban en la ciudad noruega de Oslo les importaba muy poco a los cristianos evangelistas sionistas. Suscriptas por gente como Pat Robertson de la Christian Broadcasting Network, Ralph Need, director de la Coalición Cristiana, el famoso predicador televisivo Jerrry Faldwell y por Ed Mc. Ateer de la Mesa Redonda Religiosa, esa campaña fue la respuesta de los likudistas israelíes y de la derecha cristiana norteamericana a los esfuerzos (mejores o peores, discutibles o no, ese es otro tema) de Bill Clinton y los laboristas. Y también era un desafío directo a la línea principal de las iglesias católico romana y protestante en tanto y en cuanto estas tenían una postura a favor de un Jerusalén compartido.

En un momento de baja de las contribuciones a Israel el Likud pudo movilizar a los sionistas cristianos para que cubrieran el faltante. Eso había sucedido durante un conflicto entre ciertas ramas reformista y otra conservadora dentro del universo judaico, a finales de los años 90. John Hagge, [N. del T. : el mismo que en 2006/7 bregaría por lanzar bombas atómicas sobre Irán], por ejemplo, líder de la Iglesia de San Antonio, Texas, anunció en febrero de 1997 que su iglesia donaba un millón de dólares para Israel. Hagge declaró que eran para ayudar al establecimiento de judíos rusos en Cisjordania y Jerusalén. “Sentimos que colaboramos con el cumplimiento de los planes de Dios”. Cuando en una oportunidad se procuró hacerle ver que esos actos estaban en contradicción con la política de su país en ese momento, declaró: “Yo soy un académico bíblico, un teólogo y desde mi punto de vista la ley de Dios está por encima de las leyes de Estados Unidos o de lo que diga el Departamento de Estado”.

Hubo también otras vías de colaboración. Netanyahu utilizó las redes de sionistas cristianos para sabotear los precarios logros del proceso de Oslo. La maniobra inventada fue esta. La radio israelí el día 22 de octubre de 1997 informó que la Autoridad Palestina estaba persiguiendo a los palestinos cristianos. Dos días más tarde en un artículo del Jerusalem Post se decía, citando “información clasificada” del gobierno que los palestinos estaban enfrentando “brutales persecuciones” de un gobierno “predominantemente musulmán”. El informe decía que “los cementerios cristianos habían sido destrozados, las líneas telefónicas de los monasterios cortadas, etc”. “Que los palestinos habían tomado control de las conventos cristianos y estaban forzando a sus líderes a servir como portavoces de Yasser Arafat y otros opositores a Israel”.

Al mes el congresista J. C. Watts, del partido republicano de Oklahoma, vecino (geográfica y espiritualmente) de Texas reiteró estas acusaciones en un artículo de opinión en Washington Times culpando a Arafat por el éxodo cristiano de la tierra santa y llamando a suspender un envío previsto de 307 millones de USS para la Autoridad Palestina. Luego se sumaron a la campaña gente como A. M. Rosenthal y William Safire del New York Times y otros. Los desmentidos de los presuntos afectados directos no llegan nunca. Mayor Nasser de la iglesia de Bethelhem dijo: “Nuestras iglesias tienen la más completa libertad. Jamás escuché nada de ninguna presión”.

En mayo de 1998, en compañía del “Hermano Andrés”, un líder de la organización holandeses “Puertas Abiertas”, el autor de estas líneas decidió investigar por el mismo todo este asunto. Todo lo que encontró fueron tres casos aislados de familias cristianas que tenían conflictos con otras tantas musulmanas pero por asuntos de los matrimonios cruzados entre esas familias y sus bemoles. Y también por cuatro palestinos que se habían convertido al cristianismo como consecuencia de la acción proselitista de una secta evangélica mesiánica judía que residían en un asentamiento judío. Dos de los cuatro tenían antecedentes criminales y los otros dos eran sospechosos de trabajar para los servicios secretos israelíes. Se los había detenido por sus actividades criminales, no por nada que ver con sus convicciones religiosas.

Se trataba, evidentemente, de una calculada campaña para enturbiar y desprestigiar la Autoridad Palestina que, esa vez, con las investigaciones mencionadas y aclaraciones posteriores, se pudo desbaratar, pero que una y otra vez, se reiteran a través del tiempo.



PARTE V:

UNA RELACION CELESTIAL: BUSH Y LOS SIONISTAS CRISTIANOS



El 27 de marzo de 2002 el mundo fue conmocionado por la acción de un suicida palestino que se inmoló con un cinturón con bombas en el Park Hotel, en la localidad de Netanya, en Israel, durante una velada con 250 invitados, que provocó la muerte de 30 y numerosos heridos. Israel respondió con la operación “Escudo Defensivo”, invadió Cisjordania y sitió la ciudad palestina de Jenin. Un alud de protestas se levantó en el mundo entero. George W. Bush ordenó al primer ministro de Israel a retirar sus tropas inmediatamente. Era un fuerte mensaje.

Pero al punto se movilizó toda la maquinaria del sionismo cristiano norteamericano. Jerry Faldwell, que para ese entonces ya llevaba largo tiempo como vocero informal del movimiento pro Israel, junto con otros líderes, usaron todos sus recursos, sus radios, sus espacios en la televisión, miles de cartas, de mails, llamados telefónicos al presidente y sus funcionarios, clamaban por permitir a Israel “terminar su trabajo” de castigo. Bush no pronunció ninguna palabra más de desaprobación de las acciones militares israelíes. La lección que quedó del episodio fue que incluso cuando Norteamérica parece que se pone firme con Israel insinuando algunos límites Israel puede no tomárselos en serio. Como dijo Faldwell: “Israel tiene en el cinturón bíblico una verdadera red de seguridad en Estados Unidos”.

Las organizaciones cristiano sionistas y el lobby pro Israel se encuentran entre las fuerzas más importantes que convergieron desde la elección de George W. Bush para cambiar las concepciones y las prácticas políticas en relación con Medio Oriente. Y otros grupos y capillas ideológicas lo mismo. Fue como si todo convergiera en un punto para una gran acumulación de fuerzas que pudiera producir drásticos cambios. Uno de esos grupos era la derecha republicana. Rodeado de halcones de la administración Reagan Bush hijo hizo a un costado muchos de los criterios y prácticas de Bush padre, un poco más inclinado a dar un poco más de espacio a las negociaciones y las Naciones Unidas como instancia mediadora para resolver conflictos. Por el año 2000 hubo un giro feroz en el partido republicano. El ala derecha, por lejos predominante, abrazó las doctrinas neoconservadoras que abogaban por el unilateralismo, las soluciones militares y las guerras preventivas. Fue un enfoque mucho más agresivo el que se puso en marcha después del 11-S. En ese afiebrado contexto no es de extrañar que la guerra de Israel contra los palestinos y otros enemigos se liguen, más pronto que tarde, con la guerra de EU “contra el terrorismo”.

Otro de esos grupos eran los neoconservadores sionistas, cuyo líder era Paul Wolfowitz, segundo en la jerarquía del Pentágono luego de Donald Rumsfeld, que ya en 1991 había presentado un famoso documento: “Reconstruyendo las defensas de América” en el que abogaba por soluciones unilaterales y guerras preventivas. Y en 1996, desencantados con la política de Clinton, nace el “Proyecto por un nuevo Siglo Americano”, basados en las doctrinas y documentos previos de los neoconservadores sionistas. El mismo año se le entrega un importante documento estratégico a Benjamín Netanyahu, candidato entonces a primer ministro de Israel en las elecciones, titulado, “Una ruptura limpia: una estrategia para asegurar el reino de Israel”. Recomendaba que Israel abandone los acuerdos de Oslo, Noruega, y adoptar estrategias militares agresivas para con los palestinos y los árabes en general. Esas recomendaciones devinieron el modus operandi de Netanhayu y, asimismo, de Ariel Sharon. La elección de Bush y el 11-S dieron a los neoconservadores la oportunidad soñada de cambiar los enfoques vigentes por otros más agresivos, más enfocados en lo militar, imperialistas y unilateralistas.

Otros de esos grupos son las multinacionales de la construcción, de las armas y del petróleo. El acceso directo a petróleo de alta calidad y bajo costo fue siempre un objetivo de primera prioridad para Estados Unidos en Medio Oriente. Las multinacionales del armamentismo fueron también grandes ganadores de esta estrategia. Y su cliente favorito fue siempre inocultablemente Israel.

El quinto grupo son el lobby pro Israel y el vasto rosario de thinks thanks, institutos de estudio, debates, “clubes”, iglesias, derecha cristiana, etc. Y el sexto son los fundamentalistas Sionistas Cristianos. Por lejos el grupo de mayor crecimiento dentro de las iglesias de Estados Unidos son los Evangelistas. Se los puede calcular en entre 100 y 130 millones de personas. De estos un cuarto se los puede considerar fundamentalista y de estos la mayoría, casi todos, apoyan las posturas israelíes, sean cuales sean. Incluyendo que la mayoría de ellos creen en la batalla del Armagedón según una encuesta de Pew Research Center. En esos ambientes la mera idea de que Israel tenga que negociar dar tierras para obtener paz es considerada una cosa obscena. Una de esas organizaciones es por ejemplo, Friends for Israel (Amigos de Israel) y otra es “Stand for Israel”

Conviene entender bien que cuando uno quiere entender la política norteamericana hacia Medio Oriente no basta de ninguna manera hacer referencia hacia el “lobby judío” sino que es indispensable tener en mente todos estos otros grupos de los que hemos venido hablando en estos capítulos.



 

Nicolas Sarkozy, Francia e Israel

Nicolas Sarkozy, Francia e Israel

La ruptura de la diplomacia francesa
Nicolas Sarkozy, Francia e Israel

por Thierry Meyssan

El presidente francés Nicolas Sarkozy, presentó a los dirigentes e invitados del CRIF (Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia) la nueva política francesa hacia Israel. El año 2008, que coincide con el aniversario 60 de la proclamación unilateral del Estado de Israel, será también un año de espectacular acercamiento entre París y Tel Aviv, acercamiento que está en total contradicción con la política tradicional de la V República, según observa Thierry Meyssan. Aunque los editorialistas de los medios franceses de difusión no han abordado la importancia de la cuestión, las cancillerías extranjeras se interrogan sobre los fundamentos ideológicos y las consecuencias de este cambio de rumbo. El 13 de febrero de 2008, Nicolas Sarkozy fue el invitado de honor de la cena anual del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF). En ese marco Sarkozy pronunció un discurso particularmente importante en el que precisó su definición del papel de las religiones y fijó las líneas generales de la nueva política de Francia hacia Israel.El contenido central de dicha intervención se vio eclipsado por una polémica sobre el nuevo capricho de Sarkozy. Efectivamente, como conclusión de su alocución, Nicolas Sarkozy anunció que había decidido –él solo– responsabilizar a cada niño de 5º grado de la enseñanza primaria con la conservación del recuerdo de un niño francés víctima de los nazis. Dejemos de lado esta concepción autócrata del ejercicio del poder y esta voluntad de proselitismo dirigido hacia los niños de 10 años, aunque ambas son ilustrativas del viraje brutalmente antidemocrático del funcionamiento de las instituciones francesas, y volvamos a la cena del CRIF y al sentido profundo del discurso del presidente de la República.Contrariamente a lo que su nombre sugiere, el Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF) no representa –o más bien, ya no representa– a todos los judíos de Francia. Esta organización, que durante la época en que su presidente era Theo Klein apoyó al Estado de Israel desde una posición de crítica, se ha convertido hoy en una simple correa de transmisión del movimiento sionista. Hoy en día, el CRIF lucha contra la República Francesa acusando de «asimilacionismo» a los judíos republicanos herederos de la Revolución y del abate Gregoire. Actúa además como un lobby o grupo de influencia al estilo estadounidense y mantiene estrechos vínculos con el AIPAC y el AJC de Estados Unidos. Desde el año 2001 hasta el 2006, su presidente fue el banquero Roger Cukierman, secretario general del grupo financiero Rothschild, quien endureció considerablemente las posiciones de dicho Consejo. Su actual presidente es el cardiólogo Richard Prasquier, también vinculado a la dinastía Rothschild.La cena anual del CRIF se ha ido imponiendo poco a poco como uno de los eventos mundanos de París. Asistir a ella equivale a dar una muestra de apoyo a Israel y quienes lo hacen dejan entrever que cuentan con el apoyo de este lobby. Dada la influencia que se le atribuye a esta organización, los políticos oportunistas hacen todo lo posible por obtener una invitación, por muy caro que les cueste el asiento, porque no se trata de una cena gratuita.Aunque parlamentarios y miembros del gobierno se agolpan en la cena anual del CRIF, lo normal es que el presidente de la República no participe nunca en ese evento ya que su función le prohíbe ofrecer tan ostensible muestra de apoyo a un grupo de presión determinado. A pesar de ello, Francois Mitterrand violó esa regla una vez (en 1991), por razones de índole electoralista que, por cierto, no dicen mucho a su favor. En cuanto a Nicolas Sarkozy, este se complace en hacer uso y abuso de su función de presidente de la República para favorecer a sus amigos. Si ya honró con su presencia las reuniones de diferentes grupos de influencia, bien podía participar en la del CRIF.Fue así que, ante un millar de invitados partidarios del sionismo –o que fingen serlo–, casi todos vinculados a su propio gobierno, Nicolas Sarkozy definió la nueva política de Francia hacia Israel. El evento se transmitía en vivo y en directo a través del canal de televisión del parlamento francés y del canal de opinión Guysen TV. Así son las cosas, en aplicación del principio del doble rasero, el canal Al-Manar fue prohibido en Francia por temor a que importe a este país los conflictos del Medio Oriente, pero Guysen TV –que tiene exactamente las mismas características, pero se encuentra al servicio de la ocupación israelí– está autorizado a transmitir sus programas a Francia.

* * *

Un breve regreso al pasado se hace necesario para poder comprender el trasfondo de lo sucedido.Históricamente, Francia se apoyó en la población judía del norte de África para controlar a la populación musulmana de Argelia (decreto Cremieux de 1870). Más tarde se apoyó en la colonia judía israelí para luchar contra la soberanía del Egipto independiente sobre el Canal de Suez y contra las redes internacionales del FLN argelino. Sin embargo, en 1961, poniendo sus principios por encima de sus intereses, Francia rompió con la colonización y se distanció de Israel.Era esto lo que resumía Charles De Gaulle, en su conferencia de prensa del 27 de noviembre de 1967, cuando declaraba:
«luego de poner fin a la cuestión argelina, hemos retomado hacia los pueblos árabes del Oriente la misma política de amistad, de cooperación, que durante años caracterizó a Francia en esa parte del mundo y cuya razón y sentimiento hacen que deba convertirse hoy en una de las bases fundamentales de nuestra acción exterior (…) Al calor de la expedición franco-británica de Suez, se produjo, en efecto, el surgimiento de un Estado de Israel guerrero y decidido a expandirse. Después, lo que hacía para multiplicar por dos su población mediante la inmigración de más y más personas hacía pensar que el territorio que había adquirido no le parecería suficiente durante mucho tiempo que, para agrandarlo, se sentiría tentado a utilizar cualquier ocasión que se le presentara. Es por eso, además, que la V República se desprendió, en cuanto a Israel, de los especiales y muy estrechos vínculos que el anterior régimen había establecido con ese Estado y puso énfasis, por el contrario, en favorecer la distensión en el Medio Oriente». Más aún, durante aquella misma conferencia, De Gaulle expresaba su inquietud de que «los judíos, hasta ahora dispersos, pero que seguían siendo lo que siempre fueron, o sea un pueblo de élite, seguro de sí mismo y dominante, decidan, después de reunirse allí donde conocieron su antigua grandeza, convertir en ambición ardiente y conquistadora los conmovedores deseos que venían expresando desde hace 19 siglos».
Desde 1961 hasta 2007, la Francia de De Gaulle, de Pompidou, de Giscard d’Estaing, de Mitterrand y de Chirac se vio a sí misma, con más o menos fortuna, como la defensora de la independencia y de la soberanía de los Estados; idea que alcanzó su momento culminante con su oposición a la colonización de Irak. Esta grandiosa obra le permitió a Francia adquirir gran prestigio y ejercer una influencia muy superior a su poderío económico y militar.Nicolas Sarkozy, por su parte, rompe con la obra de sus cinco predecesores. Se imagina a sí mismo restaurando el partido colonial, no ya en el marco de una rivalidad entre franceses y anglosajones sino en el seno de un imperio transatlántico en formación, en el que la clase dirigente común de Estados Unidos y la Unión Europea ambiciona el ejercicio colectivo de una dominación global.Dentro de esa perspectiva, el año 2008, que corresponde al aniversario 60 de la proclamación unilateral de independencia del Estado de Israel, debería ser el año de un espectacular acercamiento entre París y Tel Aviv. Así lo demuestra el cronograma:
 13 de febrero: participación del presidente de la República Francesa en la cena del CRIF;
 del 10 de marzo al 14: primera visita de Estado de un jefe de Estado a Francia desde la elección de Nicolas Sarkozy, dedicada a la recepción del presidente de Israel, Shimon Peres;
 del 23 de marzo al 27: Salón del Libro de París, con el Estado de Israel como invitado de honor y la recepción de 89 escritores israelíes, todos de lengua hebrea (no hay ningún rusoparlante ni de lengua árabe);
 Mayo: viaje de Nicolas Sarkozy a Israel, donde depositará una ofrenda floral en el Memorial Yad Vashem y pronunciará un discurso ante el parlamento israelí;
 1º de julio: aprovechando que Francia asume la presidencia de la Unión Europea durante los próximos meses, reactivación de los distintos programas de cooperación entre la UE e Israel.
 13 de julio: cumbre preparatoria de la Unión Mediterránea, una especie de caballo de Troya que permite evadir el Proceso de Barcelona para meter a Israel en la Unión Europea.
 14 de julio: invitación de las fuerzas armadas israelíes y de la Guardia presidencial palestina a desfilar durante la fiesta nacional de Francia (Por primera vez desde 1945, un ejército de ocupación y una milicia colaboracionista desfilarán juntos por los Campos Elíseos).

* * *

Después de plantear esto, el presidente de la República explicó durante largo rato a los responsables e invitados del CRIF la posición de Francia ante el conflicto israelí-árabe. Posición que tiene el siguiente principio fundamenta: «Francia no transigirá nunca en lo tocante a la seguridad de Israel», lo cual no impide –claro está– dialogar y hacer negocios con los Estados árabes. Sin embargo, Sarkozy estableció un límite: «Yo no me reuniré y no estrecharé la mano a quien rechace reconocer la existencia de Israel» (límite que apunta a formaciones políticas como el Hamas y el Hezbollah y a Estados como Siria e Irán, pero que el propio Sarkozy dejó de lado en ocasión de la liberación de las enfermeras búlgaras o de la visita del presidente Khadaffi a Francia).Eso no es aún lo más importante. El presidente de la República afirmó que, como consecuencia de la Conferencia de Annapolis, Francia apoya ahora «la solución de los dos Estados», o sea que Francia renuncia a la aplicación del plan de 1948 para Palestina y a la creación de un Estado binacional, opción que se venía discutiendo desde el Acuerdo de Oslo pero que mantenía abierta hasta ahora la definición de lo que sería un Estado palestino.Esta posición no se adoptó a pedido de las dos partes interesadas sino «en interés del propio Israel, por su seguridad y su perennidad». Recibió la aprobación del presidente de la Autoridad Palestina, pero el Hamas la rechaza. Lo anterior permite hablar de un «viraje histórico que debemos a la valentía del presidente Mahmud Abbas y del primer ministro Ehud Olmert» (si usted consulta el sitio web de la presidencia francesa, notará que en la transcripción de este discurso los apellidos de todas las personas mencionadas aparecen en mayuscula, menos el del presidente Abbas que está en minúsculas. Cada cual simboliza las cosas como puede).Ante dicha perspectiva, Francia espera de Israel «la eliminación de las barreras, la reapertura de los puntos de tránsito en Gaza para facilitar el envío de la ayuda humanitaria, la liberación de una cantidad más importante de prisioneros, la reapertura de las instituciones palestinas en el este de Jerusalén. [Además] los palestinos deben poder disponer de su territorio y sacarle provecho».El presidente Sarkozy presenta todas estas medidas como exigencias que la Francia imparcial enumera con firmeza. «Lo digo porque lo pienso y no me interesan los discursos que nunca dicen lo que piensan (…) Ya hubo bastante sufrimiento y es en este momento que tenemos que llegar a un acuerdo e iré además a decirlo ante la Autoridad Palestina en el mes de mayo y lo diré ante la Knesset (El parlamento israelí. Nota del Traductor.). Amigo es aquel que dice lo que piensa».
En realidad, estas «exigencias» son regalos que se le hacen a Israel ya que están muy debajo de las resoluciones de la ONU sobre la cuestión. No se habla de restitución de los territorios conquistados ni del regreso de los refugiados. Estas seudo exigencias se limitan a algunas modificaciones del régimen de ocupación, modificaciones del tipo de las que el propio Estado de Israel realiza periódicamente por propia iniciativa.
De forma muy diplomática, la parcialidad se enuncia por defecto: «Francia no interferirá en las negociaciones que se están desarrollando, pero Francia aportará todo el apoyo necesario para estimular a todas las partes a avanzar ya que se trata de una oportunidad excepcional. Y Francia estará al lado del pueblo israelí y estará al lado de los palestinos para ayudarlos a construir juntos un porvenir de reconciliación». Nótese que, para resolver el conflicto territorial, el presidente francés habla de un «pueblo israelí» que él opone a «los palestinos» –a los no se considera como un pueblo– retomando así de forma implícita el eslogan de Zeev Jabotinsky sobre la «tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra».Existe sin embargo una condición mediante la cual los palestinos podrían formar un pueblo. Condición que el ministro israelí de Defensa enunció antes de la Conferencia de Annapolis: la Autoridad Palestina tendría que reconocer que «Israel es la patria del pueblo judío y el Estado palestino la patria del pueblo palestino». Una fórmula que cambia los factores de la ecuación ya que justifica la limpieza étnica en la región: los ciudadanos israelíes no judíos perderían su nacionalidad y se les atribuiría la nacionalidad palestina.En Annapolis se rechazó esa nueva condición israelí, pero George W. Bush acabó aceptándola el 10 de enero de 2008 al declarar: «El acuerdo debe establecer Palestina como patria del pueblo palestino, al igual que Israel es la tierra del pueblo judío».
Y Francia la acepta ahora: «Yo propuse un nuevo concepto que es el de dos Estados-Naciones y no simplemente dos Estados, lo cual resolvería el problema de los refugiados, porque sé perfectamente que hay dos maneras de destruir Israel, una desde el exterior y la otra desde adentro». Traducción: Francia sustituye el proyecto de Estado único binacional en el que todo los ciudadanos serían libres e iguales por un proyecto de dos Estados étnicamente homogéneos porque el empuje demográfico de los ciudadanos israelíes no judíos acabaría a la larga con el carácter de Estado judío que actualmente mantiene Israel.
El presidente Sarkozy ya había anunciado otra consecuencia de esa posición durante la Conferencia Internacional de Donantes para el Estado Palestino, el 17 de diciembre de 2007. Allí mencionó, en su discurso de apertura, «un Estado palestino independiente y democrático, en el que los palestinos se reconocerán, donde quiera que se encuentren». Los millones de palestinos actualmente desplazados en la región pasarían así de la condición de apátridas a la de emigrantes, ya que se verían jurídicamente ligados a un Estado palestino soberano. De esa forma perderían todo derecho a la tierra y a los bienes que se vieron obligados a abandonar en Israel.Hind Khury, delegada general de Palestina, allí presente no emitió comentario alguno.

* * *

Resulta tentador atribuir la ruptura que Nicolas Sarkozy preconiza a su propia personalidad. Como está inmerso en un conflicto con su propio padre, contra quien ha emprendido una querella judicial, le gustaría «matar al padre» mediante la destrucción de la obra de sus predecesores. O se está comportando como un celota luego del tardío descubrimiento, durante su adolescencia, de su propio origen judío. Pero la política de un Estado de la envergadura de Francia no puede reducirse a la psicología de un solo hombre. La restauración del partido colonial viene además acompañada de nominaciones y de reformas estructurales que dejan entrever la profundidad del cambio.Nicolas Sarkozy escogió como ministro de Relaciones Exteriores a Bernard Kouchner, el hombre que dio publicidad al principio de «injerencia humanitaria». Sin embargo, lejos de tratarse de una idea nueva, la injerencia humanitaria es un argumento que la corona británica inventó durante el siglo XIX para colonizar los territorios del Imperio Otomano. En 1999, los anglosajones utilizaron ese mismo argumento para bombardear Kosovo… cuyo gobernador fue después el propio Bernard Kouchner y que acaba de ser puesto bajo administración de la Unión Europea en ocasión de su seudo independencia.Por otro lado, Nicolas Sarkozy ha creado una secretaría de Estado para los Derechos Humanos vinculado al ministerio de Relaciones Exteriores. Francia rompe así con la Declaración de Derechos Humanos y del Ciudadano de 1789 para adoptar la ideología de los Derechos Humanos (sin más) en su versión anglosajona de «buena gobernanza». Ya no se trata de promover la soberanía popular sino de luchar únicamente contra los excesos del poder. La oposición entre las dos definiciones de los derechos humanos se conoce desde hace mucho y, durante el siglo XVIII, Thomas Paine, el ensayista británico que desató la guerra de independencia de Estados Unidos antes de convertirse en diputado en el seno de la Convención francesa, teorizó ampliamente sobre ella.Esta secretaría para los Derechos Humanos tiene por demás dos funciones principales. La primera consiste en popularizar la guerra de civilizaciones, divulgando, por ejemplo, la biografía imaginaria de la ex diputada holandesa Ayaan Hirsi Ali, una empleada de los neoconservadores estadounidenses (Ayaan Hirsi Ali cobra un sueldo en el AEI de Richard Perle y Paul Wolfowitz). La segunda función, que es de lejos la más importante, consiste en preparar cómo sabotear la conferencia de las Naciones Unidas para el seguimiento de la lucha contra el racismo y la xenofobia (Durban II). La secretaria de Estado, Rama Yade, se ocupa de que dicha conferencia no examine la cuestión del sionismo y no califique nuevamente dicha ideología colonial como «racismo». De ser necesario, debe coordinar una acción de los Estados miembros de la Unión Europea y Estados Unidos para boicotear dicha conferencia.En política exterior, la ruptura de Sarkozy es mucho más amplia de lo que parece. Al extremo de poner en tela de juicio los ideales de la Revolución Francesa. No es seguro que los franceses la acepten ya que hay rupturas que son traiciones.

 

La ocupación estadounidense de Iraq favorece la penetración del Mossad en el país

La ocupación estadounidense de Iraq favorece la penetración del Mossad en el país

El 1 de agosto se abrió en el corazón de la capital iraquí, en un gran edificio de la calle Abu Nuwas, un centro aparentemente especializado en los estudios mediorientales. En Bagdad la apertura de este centro se asocia directamente con la abierta penetración de los servicios secretos israelíes en el país y ha sido calificada en medios académicos iraquíes como "una provocación".

Si hace unas semanas informábamos acerca de las medidas tomadas por el gobierno de Israel (en concreto por su ministerio de Comercio) para orientar las inversiones del sector público y privado israelí hacia el Iraq ocupado en el marco de la denominada reconstrucción que EEUU pretende poner en marcha en el país[1], una nueva dimensión de la penetración israelí se está desarrollando en el interior de Iraq al menos desde el pasado mes de agosto en el ámbito de los servicios secretos del Mossad.

El 1 de agosto se abrió en el corazón de la capital iraquí, en un gran edificio de la calle Abu Nuwas, al lado del río Tigris, un centro aparentemente especializado en los estudios mediorientales. El centro -que dispone de fuertes medidas de seguridad y que recibió los permisos de instalación y actividad de la autoridad de ocupación de EEUU en Iraq y del Pentágono- está asociado, según fuentes del interior de Bagdad en el anonimato[2], al Middle East Media Research Institute (MEMRI), un centro de investigación israelí con base en Washington, establecido hace cinco años y con delegaciones en Londres, Berlín y Jerusalén Occidental. Este centro aparentemente se dedica a hacer el seguimiento de la prensa escrita en árabe en todo el propio Mundo Árabe y en Europa, particularmente en Londres, a traducir artículos seleccionados al hebreo, al inglés, al alemán, al francés y al italiano, y a difundirlos entre sus suscriptores y entre las instituciones de gobierno de Israel. La organización que se declara como "independiente y sin ánimo de lucro" emplea a decenas de personas en sus diferentes departamentos.

En un artículo del pasado 12 de agosto de Brian Whitaker, periodista del diario británico The Guardian [3], el autor afirmaba que "MEMRI recibe donaciones de las instituciones judías y sionistas de todo el mundo" y que ésta "es una organización misteriosa. Su página web no ofrece ningún nombre de contacto ni una dirección oficial". Whitaker atribuye "el aire de secretismo de MEMRI" a quienes lo gestionan, señalando que su cofundador, presidente y propietario de su página web, según consta en el registro, es un israelí llamado Yigal Carmon, un coronel del ejército israelí que "ha sido durante 22 años miembro de los servicios de inteligencia militar de Israel y más tarde asesor en la lucha antiterrorista de dos primeros ministros israelíes, Yitzhak Shamir [del Likud] y Yitzhak Rabin [laborista]". A través de los archivos recuperados de una web ya cancelada de MEMRI, Whitaker accedió a los nombres de seis miembros, "[...] tres de los cuales, incluido el coronel Carmon, se describen como antiguos empleados de la inteligencia israelí", mientras que otro miembro del equipo directivo "sirvió en el Cuerpo del Comando Norte del ejército de Israel".

Según Whitaker, el cofundador de MEMRI es "Meyrav Wurmser, quien es a su vez director del Centro de Política para Oriente Medio en el Hudson Institute de Indianápolis", otra institución asesora de la política estadounidense que recientemente nombró como miembro de su dirección a Richard Perle, ex director del Departamento de Política de Defensa del Pentágono.

Las informaciones públicas que proporciona el MEMRI a través de envíos múltiples de correos electrónicos son "noticias seleccionadas por MEMRI", que "para ser traducidas siguen un patrón familiar: bien reflejan negativamente el carácter de los árabes, bien respaldan de algún modo la agenda política de Israel".

Infiltración en la sociedad iraquí

En Bagdad la apertura de este centro se asocia directamente con la abierta penetración de los servicios secretos del Mossad en el país y se describe como "un movimiento provocador, definido por académicos iraquíes como el comienzo de la aplicación de los esquemas israelíes para infiltrarse en la sociedad iraquí". Anwar Abdu Aziz, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Bagdad, sostiene que MEMRI y sus miembros tienen una función bien concreta: "Los objetivos básicos de Israel en Oriente Medio no son un secreto; este centro es, de hecho, una fachada para los servicios de inteligencia y de seguridad orquestados por el Mossad". El académico sostiene que el Consejo Gubernativo iraquí [designado por Bremer] debería exigir el cierre inmediato del centro israelí en Bagdad "porque atenta contra nuestra seguridad".

Igualmente, la doctora Soad Bahudin al-Musli, de la Universidad de al-Rafeden, condena la presencia de dicho centro en Bagdad:

"¿Quién hubiera imaginado que Bagdad alojaría un día un centro que sirve a los planes de Israel y a sus esquemas? [...] Esto es producto de la ocupación de EEUU sobre Iraq y reafirma la convicción de que Israel y EEUU son dos caras de la misma moneda [...]. Los servicios de inteligencia árabes deberían desenmascarar todas las prácticas hostiles de Israel."

Comunidad judía iraquí

Asimismo, fuentes procedentes de Bagdad han señalado igualmente que los servicios de inteligencia israelíes habrían comenzado a planificar en el interior de Iraq y bajo el paraguas que les brinda la ocupación de EEUU una estrategia dirigida a promover el traslado de sectores de la comunidad iraquí de confesión judía a Israel, en una política similar a la que el sionismo practicó en los años 40 y 50 mediante la captación de judíos iraquíes o la ejecución de acciones contra esa comunidad iraquí destinadas a infundir temor y a provocar su éxodo forzado en dirección al recién creado estado de Israel [4], en una estrategia que el judío iraquí Naeim Giladi ha descrito ampliamente en su libro "Los judíos de Iraq".

SARKOZY: ESE SIONISTA AGENTE DEL MOSSAD

SARKOZY: ESE SIONISTA AGENTE DEL MOSSAD

 

El diario francés “Le Figaro” ha obtenido pruebas de que Sarkozy, judío húngaro, fue agente del Mossad, como “Sayan”, en los años ochenta. Es lo que se conoce en el sionismo como una “célula durmiente judía”, una persona que está dispuesta a ayudar a los servicios secretos israelíes sin pertenecer estrictamente a su estructura.

La cosa es tan grave que la policía francesa está investigando al presidente de la República, para averiguar hasta dónde ha llegado Sarkozy en su espionaje. Lo que parece claro es que se infiltró en el Partido Gaullista, por cuenta del mismo espionaje israelita. En otras palabras, que ha sido elegido para hacer su trabajo.

Otro tanto se puede decir de Strauss Khan (FMI), que con Jean Claude Trichet (Banco Central Europeo) y Pascal Lamy (OMC) completa la terna de franceses a la cabeza de instituciones financieras. Al igual que estos dos últimos, es miembro del Club Bilderberg. Al igual que Sarkozy, es de origen judío, en este caso, sefardita. Muy amigo de Condolezza Rice, maniobró para desembarazarse de Jacques Chirac, en otra operación de servicios secretos, parecida a la llevada a cabo por Sarkozy, el año pasado.

Sarkozy ex-agente secreto del Mossad
Un informe revela que el Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy trabajó para la inteligencia israelí durante mucho tiempo, antes de ser presidente.
El diario francés Le Figaro ha puesto de manifiesto una vez que el líder francés trabajó para el régimen sionista como ‘colaborador’ desempeñando diversas funciones.

Le Figaro francés alegó que los agentes de policía lograron mantener en secreto una carta, que Sarkozy expuestos en el pasado la participación en actividades de espionaje para el Mossad.
En la carta se ordena a Sarkozy espiar ciertas actividades ya en 1983.

En el período inmediatamente posterior a la publicación de Le Figaro, ,el Primer Ministro Ehud Olmert fue en una visita de Estado a Francia, para debatir sobre el programa nuclear de Irán.
Analistas estiman desde Sarkozy tomó posesión de su cargo en mayo, ha aprovechado para obedecer su promesa de lealtad a los Estados Unidos y el régimen sionista.

“Sarko el Sayan (sayans, son los ciudadanos judíos de otras nacionalidades que ayudan al Mossad.)”ha seguido los pasos de la Casa Blanca para enfocar hostilmente el tema de Irán y sus actividades nucleares con fines pacíficos.

Traducción propia  http://carlosjimenez.es