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M O Q A W A M A

Sati' al-Husri

“Podemos decir que el sistema hacia el que debemos dirigir nuestras esperanzas y aspiraciones es el sistema fascista”

citado en The Making of an Arab Nationalist: Ottomanism and Arabism in the Life and Thought of Sati’ al-Husri, p. 127 (Princeton: Princeton University Press, 1971) de William L. Cleveland

 

Sati Al Husri y el nacionalismo árabe total y objetivo

El nacionalismo de Sati Al Husri, es el típico nacionalismo moderno, que pretende afirmar la existencia de una nación basado en la existencia de una historia, lengua y territorio comunes. Territorio no en cuanto medio natural homogéneo como lo planteó Sa’adeh, sino como el territorio habitado por un pueblo que comparte la misma lengua, y que ha tenido una experiencia histórica similar. Desde este punto de vista, se empeñó en criticar a los teóricos del nacionalismo local, tales como Taha Husayn y Antón Sa’adeh, criticando al primero la fantasía de pretender crear una nación a partir de la pureza del linaje sanguíneo, y al segundo, la falsedad de considerar un medio ambiente homogéneo como elemento constitutivo de las naciones.

Así, los principales elementos constitutivos de la nación árabe para Al Husri, serán la lengua y la historia, los cuales son para él, objetivos. “Uno de los factores más importantes de los que llevan a creer en la unidad de origen y sentir el parentesco, en los pueblos, es la unidad de la lengua y la comunidad de historia”. Para Sati Al Husri, la lengua es el principal elemento distintivo de la nación, es la vida de ésta, en cuanto medio de entendimiento e instrumento de pensamiento, es el principal vehículo por el cual se transmiten ideas y sentimientos de padres a hijos, de una generación a otra, y en ese sentido es lo que mantiene viva a la nación, por ser la principal ligadura entre sus miembros. “La historia es como el sentimiento y la memoria de la nación. Cada nación se siente a sí misma y reconoce su personalidad mediante su propia historia. Se puede decir que los recuerdos históricos aproximan a las almas y hacen sentir que entre ellas exista una especie de parentesco espiritual”. Así, la historia es creadora de voluntad y conciencia, crea un imaginario nacional que da sentido de comunidad, voluntad de vivir juntos. De esta forma, la lengua como instrumento de ligadura en cuanto a comunicación, y la historia como elemento de comunión de afectos, se constituyen, la primera, en la vida de la nación, y la segunda en su espíritu. Para Al Husri, ambos elementos se encuentran entre los árabes, lo que los hace ser objetivamente una sola nación. En cuanto a la lengua, no hay deber que cumplir más que conservarla para no perder la vida de la nación árabe. Sin embargo, respecto de la historia, plantea el deber de rescribirla, puesto que lo que, según él en su época tenía a los árabes desprovistos de sentimiento nacional era la visión de una propia historia menospreciada, lo que era acentuado por el poder colonial; “se ve que las ideas predominantes y dominadoras pretenden, antes que nada, combatir la historia de la nación dominada y despliegan todos los esfuerzos posibles para expulsarla de sus mentes”. Debido a esto, plantea la necesidad de rescatar las glorias del pasado de los árabes, con lo que plantea: “El primer deber que hay que cumplir para reforzar la fe nacional es escribir de forma nueva nuestra historia, con una mentalidad occidental y tendencia nacionalista”.

A partir de esto, podemos ver que, la reacción de Sati Al Husri frente a la colonización es, por un lado, de rechazo a la  dominación y reafirmación de la propia identidad, pero por otro, para reafirmar esta identidad, adopta los conceptos importados por el colonialismo, y admira la forma en que estos pueblos escribieron sus historias, lo que los hizo naciones fuertes.

Por último, el nacionalismo árabe unitario de Sati Al Husri, no va en detrimento de la existencia de particularismos regionales o locales, sino que los considera como un complemento que enriquece la diversidad de la nación árabe, pero que sin embargo, deben ir unidos a un referente político y cultural mayor, cual es, árabe. Esto es patente en una respuesta de Al Husri a Taha Husayn a propósito de su faraonismo, donde dice: “¿Es que la unidad árabe les exige a los egipcios que renuncien a su egipcianismo? No vacilo en responder negativamente a esa pregunta. Porque creo que el llamar a los egipcios a unirse con los demás países árabes no contiene – bajo ningún aspecto – una urgencia a que renuncien a su egipcianismo, ni les exige – oculta o claramente – que renuncien a él, si no que añadan a su sentimiento egipcio particular un sentimiento árabe general y que actúen por el arabismo al lado de lo que hacen por lo egipcio”



AL HUSRI, Sati. Constitutivos Esenciales del Nacionalismo. En RUIZ BRAVO, Carmen. Op.cit. p. 246

Ibidem.

Ibid. pp. 246-247

AL HUSRI, Sati. Consideraciones sobre la historia de la nación árabe. En RUIZ BRAVO, Carmen. Op.cit. p. 436

AL HUSRI, Sati. Egipto y el arabismo. Carta abierta al doctor Taha Husayn. En RUIZ BRAVO, Carmen. Op.cit. p. 262

Fuente http://www.estudiosarabes.uchile.cl/diplomados/arabes_islam_era%20global/III%20unidad/archivos/la%20cuestion%20nacional%20arabe_kamal%20cumsille.doc

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